24- La vieja bodega. Por El asesino de Morfeo
- 1 octubre, 2012 -
- Relatos -
- Tags : 9 Certamen de Narrativa Breve 2012, bodega, pan, relatos
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El día era luminoso, maldita sea; el sol había salido detrás del castillo, como siempre, la gente trajinaba camino a la plaza, como siempre, la carnicería de enfrente había abierto sus puertas y olía a primavera. Juan miraba a través de la ventana, tras los cristales sucios y no entendía por qué todo seguía como si nada hubiera ocurrido.
El hombre esbozó una media sonrisa mientras se calaba aún más el viejo gorro que tapaba un pelo rubio y reseco. Era alto y enjuto, levemente encorvado y, en otros tiempos, debía haber sido atractivo. Pero eso era algo que a Juan le importaba muy poco.
La luz de la ventana recortó su figura mientras él recorría la estancia con una mirada fría, gris, minuciosa: no convenía dejar ningún cabo suelto, ninguna pista que delatara a la enemiga lo que allí había pasado ni dónde podría encontrarle. Cerró las contraventanas, recorrió el resto de la vieja casona y bajó las escaleras que le llevaban al refugio que, durante mucho tiempo, había preparado.
La casa de Juan era grande, de piedra: como casi todas las casas antiguas de la zona escondía en sus entrañas una vieja bodega; en el piso superior estaba la vivienda familiar y, en la planta baja, la panadería que había permitido que su hermana y él fueran a estudiar a la universidad, lejos del pueblo. Ella había terminado la carrera, se casó y se quedó a vivir, con su marido y su trabajo de bibliotecaria, en el piso que sus padres le regalaron en Madrid. Era un buen piso y a sus padres les costó muchas barras de pan horneadas con sudor y cansancio. Años y años de olor a pan y a sudor costó el maravilloso piso.
Juan no terminó sus estudios. La cabeza le daba demasiadas vueltas buscando el sentido a la vida y respuestas a dilemas que nadie ha resuelto. Leyó a los grandes filósofos, buceó y buceó en libros que nada tenían que ver con las asignaturas que impartían en las aulas…. hasta que algo estalló en su cerebro. Entonces empezó la peregrinación de psicólogos a psiquiatras, de psiquiatras a psicólogos y su clara mirada se perdió detrás de las gafas oscuras que, desde entonces, ocultan sus ojos y un feroz escepticismo.
Juan abandonó su estéril búsqueda para encontrar el amparo de sus padres y de la panadería, allí todo era más fácil y sencillo: el pan no pretendía ser otra cosa que un buen pan con el que acompañar la comida de la gente cuando se sentaba a la mesa. Juan horneaba, se dejaba querer por sus padres y leía. Durante un tiempo la vida se apaciguó, pero pronto el mal de la enfermedad vino a instalarse en la vieja panadería, como un huésped hosco y desabrido, para alimentarse de los padres y engullir su vida.
Primero fue al padre; el maldito huésped lo debilitó hasta dejarle atado a una silla de ruedas y al dolor. Su mujer y Juan le cuidaban mientras esperaban que la hija viniera desde Madrid a acompañarles y a dar algo de cariño al pobre viejo que preguntaba por ella. A veces llegaba al pueblo con su novio (un cura renegado que jugaba a cineasta y a meterle mano a la chica del panadero) eran visitas breves y terminaban cuando conseguían que los padres les “prestaran” algo de dinero. Juan comenzó a odiarles.
Cuando por fin la muerte se llevó a su padre, la hermana reclamó la herencia nada más llegar del cementerio, quería financiar un corto que, el que era ya su marido, pensaba realizar. Su madre lloró y le dio el dinero que pedía. Por entonces la anciana dejó que la enfermedad empezara a comérsela.
Juan decidió que aquella mala mujer no era su hermana, solo le unía a ella unos cuantos genes no identificados; canalizó su energía en cuidar a su madre mientras alimentaba una inquina febril contra sus enemigos: la ingrata, como le gustaba llamarla y el pretencioso pedante de su marido.
Le costaba recordar cuándo había tenido algo de complicidad con su hermana, buscaba en su memoria y siempre aparecía como la niña malcriada y celosa que había amargado su infancia. Juan había crecido escuchando maravillas de ella mientras tenia que soportar sus pequeñas mezquindades y sus mentiras; más de una vez cargó con las culpas de lo que hacía doña perfecta sin que ella moviera un dedo por esclarecer su autoría. Soportando su cínica sonrisa, Juan se enfrentó por primera vez a las pequeñas injusticias que conforman nuestra infancia y, en ocasiones, nuestro carácter.
Es difícil asegurar nada, quizás fue por entonces cuando Juan decidió convertirse en un Quijote desfacedor de entuertos o quizás no, pero lo cierto es que, cuando lo conocí, su figura tiernamente estrafalaria y su búsqueda enajenada de justicia, me hizo pensar en el caballero megalómano y perdedor creado por Cervantes.
En los últimos tiempos, se había cansado de luchar contra los molinos de viento y había centrado sus esfuerzos en cuidar de su madre enferma y en despreciar a la miserable de su hermana. No podía perdonarle el desapego que mostraba hacia su madre, la indiferencia ante su dolor y la falta de interés ante todo lo que no fuera dinero. Día a día fue rumiando su venganza y, cuando vio que la anciana ya ni siquiera preguntaba por ella se preparo para humillar a la bibliotecaria.
Recordó la vieja bodega de su casa; la entrada había sido tapiada porqué a su hermana le daba miedo y convenció a sus padres con mimos y llantinas. Nadie había vuelto a hablar de ella en la familia una vez condenado su acceso. En secreto Juan volvió a abrirla, luchó contra las telas de araña y la suciedad que se había acumulado durante años, bajó todo lo necesario para subsistir: agua, víveres, libros, dos pequeños camastros, una mesa y un par de mantas para protegerse del frío y la humedad. Comprobó que la vieja instalación eléctrica aún funcionaba, instaló ruedas en una estantería para ocultar la entrada a su guarida y pacientemente esperó su momento.
El día era luminoso, maldita sea. Había dejado un lacónico mensaje, en el contestador telefónico de su hermana, comunicando que su madre había muerto. Con cuidado bajó en brazos a la difunta y la depositó en el camastro de la oscura bodega, se sentó cogiendo la mano yerta de la mujer y secó a manotazos las lágrimas que le caían por las mejillas y la barba sin afeitar…..afuera el día era luminoso.
Agarrado a la mano de su madre imaginó la llegada al pueblo de su hermana, el desconcierto del matrimonio al preguntar, de casa en casa, por el paradero de los ausentes. Habrían ido al tanatorio y al medico que expidió el certificado de defunción. Se imaginó a su hermana dando explicaciones que paliaran el escándalo que sacudiría el pueblo, la vergüenza de la ingrata ante las miradas de hipócrita conmiseración de los vecinos y paladeó el hecho de que cada uno de ellos conocía la verdadera historia del desamor de la mujer.
Tres días, tres, veló a su madre a solas. Le habló de su niñez, le dio las gracias por su amor, por las comidas que le preparaba con cariño, por su paciencia cuando se le nublaba la razón. Pasó el tiempo leyéndole libros que sabía que a su madre le gustaban y le explicó que la niña que había parido se había convertido en alguien que no se merecía despedirse de ella ni manchar con su presencia el último aire que la envolvía.
Tres días, tres, esperó a que su hermana se marchara. Pegado a la trasera de la estantería escuchó el ruido de la puerta al cerrarse con un portazo, luego el rugir de coche de la pareja arrancando y huyendo de una situación cada vez más esperpéntica. Juan esperó tres días, como los antiguos, a que el espíritu de la madre abandonara su cuerpo en la cripta del hogar que la había cobijado. Solo entonces se entregó a la burocracia que rodea a la muerte, serenamente y con una leve sonrisa en el alma.






Pues no, no lo conocía… Me encanta Gloria Fuertes, en especial cuando veo sus poemas acompañados por las magníficas iluminaciones de algunos ilustradores que saben darles más vida aún. Muchas gracias. Y a ella, la recuerdo siempre tan como de andar por casa, con aquel vozarrón… Sí, la imagino riéndose y haciéndote reír y que pase más rápido el tiempo de la moderación (de los moderadores, no de la otra).
Esa h si que me ha salido muda, perdónala, es que es muy tímida. Un abrazo
Mucas gracias por tu amabilidad, y mucha suerte
A ver si ahora funciona: contesté al Abuelo en su página y ahora vengo dispuesto a pelearme con los programas anti-Spam que no me dejan hacerlo desde aquí.Voy a tener que pasar a mayores; les he explicado que no quiero vender nada, ni comprar (pues si que estoy yo para…)vamos, que es una tontería que se metan conmigo.
Llevo dos días con Gloria Fuertes aquí metida, sentada en la butaca junto a la lumbre y con cara de cachondeo. Está aquí desde el catorce: la llamé para dejarte en tu página un poéma suyo que venía al pelo de las circunstancias, a ver si lo conoces:
Siempre con los colores a cuestas.
No olvido cuando rojos y negros
Corríamos delante de los grises
Poniendoles verdes.
Cuando rojos y verdes
Temblábamos bajo los azules (de camisa)
Bordada en rojo ayer.
Asco color marrón
Que siempre huele a pólvora.
Paginas amarillas leo hoy
Para encontrar un fontanero
Que no me clave.
Siempre con los colores a cuestas.
Siempre con los colores en la cara
Por la vergüenza de ser honesta.
Siempre con los colores en danza.
Azul contra rojo
Negro contra marrón
Como si uno fuera Dalí o Miró.
Lo escribió en 1996, en Mujer de verso en pecho.
Adoro a ésta señora. Como si fuese escrito para hoy mismo. Mirala, parece que se va sonriéndo porque te he dado su mensaje.
La verdad, se lo agradezco, primero porque se ha comido todo lo que quedaba en la bodega y segundo, porque me estaba poniendo nervioso con los comentarios, entre cínicos y bondadosos, a cerca de mis habilidades informáticas.
Lo menos ha tardado quince minutos en parar de reir cuando me ha visto mirar por los agujeros del enchufe del ordenador, comprobando que no lo habían cegado los jodios robots esos.
Yo juraría que he leído la respuesta del Asesino al comentario del Abuelo… pero no está. ¿Me la habré inventado?
Me gusta tu historia, mejor dicho, no me gusta tu historia, me gusta mucho como esta contada. al fin y al cabo eso es lo que le importa a un escritor.
Cosas que no deberían pasar pero pasan, la ingratitud es una tara
Dilecto Asesino, viniste a visitarme y aquí te devuelvo la cortesía.
En este instante acabo de leer tu relato y todos los comentarios sin levantarme de la silla. Han sido quince días muy duros. Tengo mucha hambre y la vejiga como una gaita escocesa. He echado de menos el comentario de Zubizarreta y el de un sobrino bizco del Dalai Lama. Del resto, no ha faltado nadie.
En cuanto al relato, lo que más me gustó fue lo del romance del caballo con el boticario. ¡Menos mal que estaba cerca la monja!. Por otra parte, el fragmento del cojo que asaba rodaballos en el tranvía es impagable. Y lo del pingüino…para mondarse. ¡Que manía de querer tomarse el orujo con un botijo! Y el final…una traca. ¿Quién iba a imaginarse que el asesino era el luchador de sumo travestido en foca monje?
Me ha encantado, Asesino de Morfeo. Ya no eres una promesa, sino…una realitat.
Estoy deseando repasar otra vez todos los comentarios. Hago votos para vivir lo suficiente. ¡Ah!, y yo también me sé una poesía:
Cuando yo a tí te quería,
en mi puerta planté un pino.
Y ahora que ya no te quiero,
no puedo sacar el carro.
Feliz año, maestro.
Un relato muy bien construido y narrado con mucho sentimiento y calidad.
Suerte y al toro.
Curioso… anda loca hoy esta página. Mi comentario ha desaparecido y las estrellitas del relato se colorean como si pudiera votar (en éste y en algún otro, en casi todos los demás no), pero si voto, no sube al contador aunque diga lo de «voto salvado». Algún control debe haber, pero funciona de modo desconcertante. O lo salvará llevándolo a un limbo de votos virtuales. Misterio. Quizá el profesor Lovecraft me lo sepa explicar también.
En fin, paciencia hasta que suban los comentarios, si no sale el que puse, ya intentaré plagiarme.
Ah, te quedaste aquí, compañero, transmitiendo la emoción que muchos compartimos. Palabras hermosas que no deben tener más juez que el sentimiento.
Gracias por ser tan generoso.
Para Isótopo,Pigmalión y Sol.
Muchas gracias por acercaros hasta casa con el barril de ron y la fresca brisa de Sol, las buenas noches de Pigmalión y la amabilidad de Isótopo.
Me traéis tranquilidad en un día agitado y, en agradecimiento, os voy a leer mi peéma al catorce de Noviembre…¡AH,se siente… No haber venido!
Hoy el viejo asesino
no quiere matar ningún sueño.
busca las manos de las mujeres, de los hombres,
de las putas, de las madres,
de los niños, de los viejos.
En las calles, en las plazas,
en los puertos de mar y en los secos;
busco gentes con las manos y los puños hacia el cielo.
Y que levanten las voces
como pájaros al vuelo;
pájaros blancos, rojos y azules
que acorralen a los negros.
Hoy el viejo asesino
no matará vuestro sueño.
Ahora, para que me perdoneis y no me guardeis rencor, voy a abrir el barril de ron y beberemos hasta el amanecer.
Estimado asesino:
Me incorporo tarde a esto de los comentarios y voy leyendo aleatoriamente, tengo que confesarlo, relatos y comentarios, son demasiados y se que no podré leerlos todos. Pero me interesa disfrutar y aprender tanto con unos como con otros. Con el tuyo también he hecho ambas cosas. La señorita Bennett comentaba que se identificaba con tu personaje, Pigmalión hablaba de psicología, también recuerdo haber leído algo sobre la vida de la que se apropiaban los personajes. Me parece que los tuyos sí, son creíbles, reales, de carne y hueso. La historia me ha atrapado, creí que hablabas de mi vecino. Yo también me he sentido identificado en algún momento y he sentido miedo, pero no por acordarme de Poe, más bien al percatarme de lo cerca que está la enfermedad de la salud. Mis felicitaciones.
Por cierto tu seudónimo, me iría a mi al pelo.
Salud y suerte.
Tras descender kilómetros por la pared de esta montaña que hace cumbre en tu relato, y leer enjundiosos comentarios, llego al valle y digo lo mío, nada original. Relato duro, realista y real, de inquinas enquistadas… Escribes muy bien, salvo por ese «maldita sea» que ya te han señalado y que yo también quitaría. Imágenes poderosas, lenguaje cuidado y preciso. Vas a tener mucha suerte,
Isótopo
Mi voto ya te lo di, pero me paso por aquí para que tengas noticia de mí.
Buenas Noches y a dormir (no hace falta decir que dulces los deseo para ti).
Muy buenas, amigo Asesino.
Voy de casa en casa, dejando cálida brisa.
Te dejo un buen barril de ron y ya van dos, mi voto, y todas las estrellas del firmamento.
Un saludo y buenos vientos.
Muchas gracias, yo hice lo mismo en tu rincón. Sientate un rato aquí, junto a la chimenea (no se por tus lares, pero fuera de la bodega hace un frío de cuidado). Espero que cuando termine el certamen podamos seguir en contacto y que nos cuentes cosas de tu tierra. Te aseguro que me encantaría; de America no conozco más que Costa Rica y allí disfruté de una de las noches más hermosas de mi vida, bañándome en el Caribe y con la luna más grande y luminosa que haya visto nunca. Espero que tu disfrutes de esa luna a menudo…aquí se ve pequeña y muy lejana.
Ah, pues yo hoy sí he podido repartir más. Pero como Pulgarcito, dejándolas ordenadas marcando el camino de vuelta a casa.
Bueno, que el moderador se habrá ido a cenar, y yo no me quedo a ver los poltergeist esos de las doce de la noche.
Y mañana a ver quién trae la pancarta más literaria. Nos vemos en las calles.
No, pobrecicos. Pero sí obligados por papá y mamá, que quieren que:
a) el niño les libre de la hipoteca ganando un Planeta a los dieciocho, porque le pusieron un diez en la redacción sobre el partido del domingo.
b) la niña, que deslumbró a toda la familia en Navidad con un poema sobre el niño Jesús, pague las letras del audi con su porcentaje de ventas tras ganar el Loewe de poesía.
O sea, como nosotros mismos, talmente.
Para mi lo de menos es si cuenta o no para el concurso. Para mi lo feo es el gesto, porque vamos, pudiendo dar más estrellas, dar una me parece de mal gusto. Es un baremo del uno al diez, dónde presuponemos que uno es lo peor, y diez lo mejor, al margen de que cuente o no. Igualmente, me alegro de que mis desvaríos para dar 8,9,o 10 estrellas, no hayan servido para nada xD (lástima tiempo perdido reflexionando) La próxima vez, un diez a todos, hombre.
Yo que sé, si quisiera tiraría de colegas digitales, y ¡ala! ¡doscientas estrellas! pero ganar así me parece aburrido, y sin sentido, lo que tiene mérito es que te voten personas, que sin conocerte, han valorado tu relato.
jajaja, agradezco ese vinito, y ese corte de mangas. Es que hay cosas que no entiendo, de verdad.
Dies Irae ¿minijuntaletras? jajaja, me lo anexo. Si, claro que es una labor voluntaria, ¿te imaginas a chavalitos de trece años sacando dinero de su paga para dármelo? ¿no verdad? jeje, aunque eso me haría menos pobre. Sobre lo del foro, mejor mutis, que es una página juvenil/adolescente dónde empecé a escribir hace un montón y me da vergüencilla aquí entre tanto adulto. Realmente, desde que hago esta labor «escribo mejor» o eso creo.
pd/ gracias Lovecraft por traer la voz de la razón, como siempre.
Besos a todos.
Eso…y al que más estrellitas tenga en sus comentarios, los compañeros ¿Le compran un jamón o reparte la cesta de la misa de diez con el del premio del público?
Voy a poner unas cuantas estrellitas más (si es que me dejan, que he intentado poneros más y no me han dejado) y a ver si cuela lo del jamón para alguno de los amiguetes y podemos comernos algo que no sea virtual.
Otras cinco estrellas y una flor a nuestro profe favorito.
Para valorar el comentario. Por ejemplo, a mí me ha parecido interesantísimo tu comentario al que contesto, pues hala, te pongo cinco estrellas al gran comentarista. Creo. Vamos a probar.
Si es que, encima,¡Coño!….yo creía que las estrellas eran para sumar votos ¡menos mal que os he puesto a todos mis preferidos 10!, no sabía que se puede bajar «nota». Entonces….¿Para que sirven las estrellas a pie de los comentarios?..¡La Virgen, que complicado es ésto!
Totalmente de acuerdo, Señorita (también tengo ganas de ponerte nombre a ti). Supongo que esta locura de votación atiende a razones comerciales, la forma de rentabilizar la página y financiar el premio de verdad. Aunque aquí no haya publi, de esta página muchos visitantes pasarán al resto de los enlaces y por ahí ya…
En cuanto a los que ponen votos bajitos, pues ya ves. Para favorecer a «su» amigo, desfavorecen al resto. O creen, porque en las instrucciones dicen que cuenta más el voto que el promedio de estrellitas.
Pero esto es bueno para los juntaletras: observad y aprended las miserias del alma humana, hermanos en el señor, y utilizadlas en vuestro próximo relato.
¿De verdad haces esa obra de solidaridad con los minijuntaletras? Me quito el sombrero que regalé, con asombro y admiración, esperando que sea una actividad voluntaria para los chavales. Ya nos pasarás también ese foro para ponerte estrellitas también en él.
Estimada Srta. Bennett:
Creo que en este caso no deberías preocuparte por la puntuación media, porque, hasta donde dicen las bases, no sirve para nada (salvo que se utilice en caso de desempate, aunque la organización no ha dicho nada al respecto). Lo que sí ha dicho la organización es que lo que cuenta al final es el número total de votos, independientemente de la puntuación que se otorgue a cada uno de ellos, o sea, que vale lo mismo un voto de 10 estrellas que un voto de tan solo una. En este sentido, tiene más valor para el concursante un voto de una sola estrella que no recibir ninguno.
Conclusión, que no os preocupéis de este detalle porque no tiene ninguna trascendencia.
Mira, yo no entiendo nada…así que he decidido pasar de éste asunto, aconsejado por Dies Irae. Para darme una vuelta por casa de los amigos y dejar mi voto allí, vale. Pero no pienso perder más tiempo con ello.
Relajate cariño…¿Quieres un vinito, un café, un orujo? ¿Quieres que hagamos un corte de mangas al personal malintencionado?. Si es verdad que alguien se está dedicando a «castigar», haz lo propio con tu indiferencia y sonríe, que es lo que más jode. Un besito y buenas noches.
Pongo mi voto en la urna por uno de los primeros relatos que me maravilló en el certamen y por una persona que ha hecho, con sus constantes participaciones en la bodega, este trayecto aún más divertido. Saludos cordiales y mucha suerte, Asesino.
Mi querido Asesino:
Vengo a tu bodega, porque aquí es cómodo exponer debates ¡Todos nos pasamos por aquí! se está tan calentito, y el servicio es tan exquisito…
en fin, que divago, divago, y no voy al grano.
¿Qué os parece que la gente vote con una estrella para que baje la «nota» de los relatos? Me ha cabreado, y lo digo con todas las letras CABREADO, ver dos de mis relatos favoritos, el de Dies Irae, y el de Ms Rioja, con unas notas tan bajas, cuando creo que los había dado diez o nueve estrellas a cada uno. Sobre todo en el de Ms Rioja, entro y veo que ha bajado la nota a 5.5, vamos, que la han tenido que poner una estrella(Porque hemos sido sólo dos votantes)Nadie en sus cabales pondría una estrella a ese relato, la gente tiene muy mala leite, he dicho.
Me pregunto si esa persona que vota a todos con unos (es un comportamiento que he visto en más relatos, y ha sido bastante simultaneo por lo que no me parece casualidad) se afanaría de ganar el premio del público después de hacer eso.
Os pregunto sobre vuestra posición ética sobre el tema, está claro que aquí, como todo en la vida, cada uno es libre de hacer lo que le plazca.
Besitos a todos
Muchas gracias por tu visita, es un placer recibirte y me alegra mucho que te haya gustado. Cuando quieras, aquí estoy para lo que manden los amigos.
Yo estoy también dándole al dedo. Me he pasado por tu casa y por la de todos los amiguetes, pero sólo me han dejado votar una vez. mañana lo intentaré de nuevo, a ver si cuela. Que disfrutes de una buena lectura, si es que te falta alguien. Un abrazo
… de Morfeo:
Por fin he leído tu relato. Comienzo con cansancio (mío), poco a poco voy abriendo un poco más los ojos, y las letras me van llevando, la historia me va atrapando . Es un mundo cercano, familiar, pero cargado de evocaciones misteriosas que acaban volviendo a donde empezaron. Me ha gustado el narrador que a veces se confunde con Juan: buena penetración psicológica. Familia, padres y hermanos. Celos, relación no fraternal sino de competencia. Al final, Juan, nuestro Juan, habilita la vieja bodega para compartir él solo los últimos tres días de su madre, sin su egoísta hermana, «qué se habrá creído esa, viene ahora con el mindungui de su marido y le hace tres carantoñas delante de mí, de mí…,que he cuidado siempre de ella (y de mi padre)…y a quedar tan bien, pues no, el último adiós de mi madre es solo para mí». Enhorabuena.
Voy a votarte, espero hacerlo bien, estoy votando a todos los que me gustan y no creas que me aclaro mucho con las estrellas.
Asesino:
Ahí te he dejado mi voto con diez estrellas.
No te mereces menos.
¿Tienes idea de cuántos seremos para el club?
Un abrazo y un achuchón.
Dios me libre de discutir los doctos razonamientos de tan eminente erudito. Sólo añadiré:
puede, que estas te parezcan un par, de inocentes pedanterías de los cultos pero ah; lector como la, cultura es el poder han acarreado que la, gente a la que, se ha hecho perder el don, de escribir como, se habla no sepa a qué; atenerse con la, h la b, o la v y deba, para escribir bien «o sea demostrar»; su cultura recurrir a, «la autoridad necesite»; manuales de ortografía y en el, colmo del progreso, el tocho de 800 páginas de Ortografía de la Academia.
Este texto está extraído del artículo de García Calvo, por cierto, muy correctamente escrito según todas las normas ortográficas de la RAE. Lo único que hice fue cambiar de lugar algunas comas y otros signos de puntuación.
No se puede escribir igual que se habla, porque son dos sistemas de comunicación que comparten muchas claves pero no todas. Si escribimos como hablamos, en más de una ocasión no entenderíamos una mierda de lo que se nos están intentando comunicar.
He dicho
¡Que valor, señorita Bennet…¿de doce a quince años?! paciencia, mucha paciencia; reprime el pescozón que ya es mucho que estén escribiendo en vez de buscando rollito o de litrona por ahí.
Gracias por la estrellita, yo también te dejé la mía, pero no me dejan votar más de una vez a los amigos….¿en que quedamos?….voy a comerme las uñas o al colúmpio de Isótopo.
Me acoplo a la conversación…
Si bien las votaciones no deberían de realizarse así, también creo que el premio del público es muy «nimio» vamos, que creo que el premio bueno, y los finalistas buenos, son los elegidos por el jurado. Con esto no doy de menos a nadie, pero creo que las simpatías y las amistades influirán mucho en esta votación.
¡Ah! Por cierto: Voto por este relato (si, aún no estamos en la 2da fase, pero bueno)
Sobre vuestro debate anterior de las reglas de ortografía, también os doy mi aburrida opinión. Yo estoy en un foro dónde ayudamos a «jovenes» a iniciarse en la «escritura» (MUY jóvenes, 12/13/14/15 años) y enerva en verdad, ver como muchos no quieren ayuda, y como la desprecian. ¿Qué alguien tenga una erratilla? ¿un dedazo? Yo no voy a dejar de leer un relato por eso, siempre que sea objeto del descuido y no de la dejadez. Lo que detesto es a todo aquél que se cree que está por encima de las reglas. Con poner un poquito de interés se pueden evitar las más graves, aquellos que tienen grandes erratas es porque no le ponen interés, y si no le ponen interés no les gusta tanto la literatura como presumen.
Un beso
Teneis razón, señora condesa. Ya sabes que soy muy vago y me he empezado a agobiar de tener que llamar a tanta gente..¡UF, que pereza!,lo siento por el latifundio, que se ha quedado en una mísera pensión. Lo siento también por los amiguetes de la cuchipandi que se han quedado sin mariscada; tendrán que conformarse con unos huevos fritos, patatas fritas y jamón de plástico de los del Super.
Me marcho contigo al columpio ese celeste a ver, con las greñas y la barba al viento, el «Gran hermano» que se va a montar.
Puede ser divertido y, encima, casi gratis.
Cierto, es, Don Juan Tenorio. Nunca pensé yo que semejante orgía votacional y/o exaltación democrática pudiera alargarse tanto, sin control ninguno, dicen. Hacedme sitio a vuestra vera, que renuncio públicamente al mundo y su ruido y su furia. Mientras vamos mirando en mis baúles, a ver, que no me convencen vuestras propuestas. No pienso estar dos meses hablando con Ho-ho-hous ni como Morito Pititón, que son lenguas vulgares. Acepto unas clases rápidas de poesía árabe, algo de este estilo (gracias, wiki):
«Su elocuencia alinea las perlas dispersas
Y con la pluma ensarta en los libros las gemas»
Y si no, busquemos otro personaje literario acorde con el tiempo de adviento, si gustáis. Y sabed que es ahora cuando se pone a prueba vuestra tenacidad y constancia. Y la mía.
Yo te cuento mi idea, Asesino. Como lo de la colecta misionera no me cuadra, ni me parece una gran idea pedir plata para financiar mis veleidades habiendo lo que hay alrededor, ni mi soberbia congénita me permite mendigar votos ni me apetece que según quién entre y vea cómo me vuelvo de teatrera en los foros (con lo seria que yo soy, ¿qué diría mi mamá, dios santo?), esto del premio del público va a ser que cedo generosamente mis votos a quien los quiera. O, por ejemplo, los reparto entre los que se apunten al casino virtual cuchipandero.
Por lo demás, sé que no tengo nada que hacer contra esos que tienen un millón de amigos en los feisbuk, los tuiter y demás (ya me agobiaba la canción de Roberto Carlos en su día, jejé). Este premio es para ellos, yo no voy a luchar contra molinos de viento, y estos lo son, literalmente: puro aire.
¿A que quedo digna?
¡Pues si que estamos buenos!No os agobies Don Juan, entregad a quien proceda el jubón y las calzas, sobrevolad los tejados, elegid un nuevo cuerpo e infundidle vuestra alma. Aquí os estaremos esperando con los brazos abiertos. Si os pediría que no fuese Papá Noël, no sea que os salga hablando en inglés…mi paciencia tiene un límite. Tomad prestado alguien por el que sea facil comunicarse, que tengo los nervios a flor de piel.
Hablando de nervios…¡Mirad cómo me los han dejado los de la organización!
A VER ¿ALGUIEN SE HA ENTERADO DE COMO FUNCIONA LO DE LA VOTACIÓN DEL PÚBLICO?
¿Puede uno encargarle a sus padres, amigos de sus padres, hermanos, amigos de sus hermanos, hijos propios, amigos de los hijos propios, pareja, compañeros y amigos de su pareja, primos, sobrinos, nietos, amigos propios y compañeros…digo, cáda uno de nosotros, tristes y atribulados concursantes, podemos pedirle a esa gente que se pongan como locos a darles a las dichosas estrellitas de nuestro relato?
No, si ya se que soy torpe con esto, pero es que he entendido que no va a haber ningún tipo de control y , la verdad, si hay que avisar a tanta gente, tendré que ponerme con ello.
Luego lo del dinero…¿Están haciendo una colecta para el agraciado? ¿Como en Misa?
Lo siento, tengo que dejaros y hacer rapidamente una campaña, que lo del latifundio está muy jodido. Vosotros, aqui, quietecitos, distraídos con vuestras cosas.
¡Oh,Morfeo!¡Oh,Día de la Ira!
¿Es cierto lo que acaban de leer mis ojos? ¡Hasta mediados de febrero no se acaba este certamen! ¡TRES MESES! Noventa angustiosos días para vosotros, noventa días de comentarios enmascarados y conversaciones embozadas! ¡Ay de mí! Este personaje de Todos los Santos no podrá resistir más tiempo fuera de su fecha: hace días que se le agotó el plazo, ya lo sabéis. ¡Ah! ¡Me veo reencarnado en Papá Noël o en paje del rey Baltasar..!
Un saludo, a la espera de vuestro consuelo.
¡Que bien hablas! venga, se ha hecho tarde para ir al parque y, encima llueve, mi tierra ya no está reseca; es más, ésto tiene pinta de inundarse…La Mancha es así, o se resquebraja de pura sed o los cauces de antiguos riachuelos les de por resucitar y se vengan de los especuladores, éso si, en los cuatro desgraciados que metieron sus ahorros en las casas hechas a espaldas de la ley.
Noche de perros, Iri,no estaría mal invitar a Las solteras que pululan por ahí a una partida de cartas, encender la chimenea y, antes de que lleguen, tomarnos un chocolate con churros (es que son muchas). Eso si, a un chupito de orujo o dos las invitamos.
Bien, veamos. Este buen hombre que en paz descanse, para mí era un provocador en el mejor sentido de la palabra. Nunca se acomodó, siempre buscaba la vuelta a todo, incluso haciendo de abogado del diablo. Habría que hacer, quizá, un elogio del escepticismo, ahora que nos llueven palos por todos lados y parece que nos pillan en plena modorra. Pero, volviendo al idioma y sus reglas…
No me preocupa mucho lo que se hiciera en tiempos pasados, si fue el capital o la iglesia quien consiguió imponer las normas, como tampoco me siento asesina del pueblo quechua ni responsable de la quema de brujas. Pero no estoy de acuerdo en que, ahora que todos tenemos el derecho a recibir una educación básica, nos la pasemos por el debajo del arco y cada uno lo haga como le salga de las narices. No, cuando escribimos en general, para alguien que no es nuestro coleguita o el amor de tu vida. No, desde luego, cuando vamos de juntaletras o plumillas, sí, con ciertas pretensiones, por tontas que sean. Pero bueno, eso ya lo he dicho antes por ahí, creo.
Otra cosa es que… dos cosas, a ver si no me pierdo.
Una, que todo (o casi) se aprende si se quiere. Hay cosas que requieren de habilidad, de intuición, de magia… pero a escribir (nótese que digo «a escribir», no a escribir bien, ni a ser un Varguitas cualquiera) se aprende. Como a sumar o a hacer integrales. Y, además, ahora tenemos herramientas eficaces y al alcance de la mano. No nos harán escribir como Borges, pero sí casi sin errores ortográfico-gramaticales. Buena prueba de ello es que todos tenemos algún despiste en estos comentarios, aunque el relato a concurso esté limpísimo.
Otra, que las normas están para saltárselas y, en la comunicación, digamos, directa, lo hagamos habitualmente. También se puede hacer en lo literario, pero con tiento, sabiendo lo que se hace. Y, aún así, estoy de acuerdo en que, igual que el habla está viva, también la escritura. Yo me niego a cumplir ciertas últimas normas que me han molestado, pero sé que, si vivo, me acostumbraré a verlas utilizadas y, al final, las seguiré también.
Pues eso… no me enrollo más. Sólo decir que el artículo pertinente está escrito cumpliendo todas las normas, ¿no? Pues eso. Porque, si no, no habría sido capaz de leérmelo entero. Y eso es lo que me pasa cuando me encuentro un texto «literario» lleno de errores. ¿Yo me lo pierdo? ¡Bueno, qué se le va a hacer!
¿Me has dejado dormir toda la tarde y toda la noche? ¡Qué vergüenza! Con lo que hablo yo en sueños, a saber qué habré dicho y de qué secretos te habrás enterado… Y además pasó por aquí Don Juan, un lector… y yo roncaría, seguro.
Bueno, bueno. Vamos a desayunar y un rato al parque, o al bosque, o donde sea que nos dé el sol y el aire. ¿O llueve aún en tu tierra reseca?
Son casi las doce de la noche y, antes de que los malditos robots, de los que que me habla Lovecraft, hagan de las suyas ( otro misterio ¿Por que se vuelven locos a partir de las doce? ¿Son más humanos de lo que se nos dice y les entra sueño?)quiero agradeceros los más de doscientas comentarios que he recibido, con la ayuda del espíritu de Gloria Fuertes.
Escribo sin modelo
A lo que salga,
Escribo de memoria
De repente.
Escribo sobre mi,
Sobre la gente,
Como un trágico juego
Sin cartas solitarios
barajo los colores,
Los amores,
Las urbanas personas
Las violentas palabras
Y en vez de echarme al odio
o a la calle,
Escribo a lo que salga.
Y Gloria me mira, sonriente, y con su voz cascada me dice:
Eres un fantasma, la mayoría los has escrito tu. Y se va tan pancha.
¡Shhhh! que tenemos dormida a la dama en el sillón…voy a por una manta mientras lees el poema que nos ha dejado.
Me alegra que los cachitos de mi alma los recojan lectores como tu. Sigue leyendo a los compañeros que me temo que vas a terminar harto de emociones, de psicología y de literatura. Pero gracias por tus palabras
Gracias por el chivatazo, viejo amigo. ¿De verdad no quereis que la invitemos? a mi me han parecido harto interesantes, ademas me gustaría echar un partidita con ellas…seguro que no nos aburriríamos.Eso si, las escrituras de la bodega y del panteón a buen recaudo.
DOSCIENTOS pensamientos, Morfeo.
ENHORABUENA.
Has sido capaz de transmitir la psicología personaje, desde mi punto de vista de lector que no participa, los que llegáis a las emociones sois tú y Peregrina.
Suerte
Se te echa de menos, Don Juan, siempre, mas las promesas de fidelidad (eterna, espero), dulcifican un poco vuestras ausencias. No nos traicionéis, empero, o no precisaremos de hechiceras ajenas, pues aún no conocéis bien de nuestros maléficos poderes.
Heme aquí, hablando en un elegante yo mayestático. Señor, lo que hace el sueño. Shh, no hagáis mucho ruido.