Ni culpa ni vergüenza. Por Ana M.ª Tomás
Yo sé lo que es perder las ganas de vivir. Y les puedo asegurar que es peor que la propia muerte. Hay circunstancias en la vida de las que, para hacer tan solo mención a ellas, sería conveniente haber caminado por en medio de su territorio. No les digo ya si de lo que se trata es de meterse en harina. Vaya por delante…







