Las Madres que duelen. Por Ángeles Morales
Nada. Por más que lo intento permanezco fría, como una pescadilla recién arrancada de las aguas. Mientras, ella se agita, con los párpados a medio cerrar, ocultando unos ojos que ya no están, que miran el interior de su alma muerta. Nada. Quiero sentir lástima y no hago sino reírme…





