Sex shop. Por Aleqs Garrigóz

  El aire se enrarece tras sus puertas prudentes. Vender ilusiones sexuales para la gente es tan emocionante como lavar la acera del lugar. Visitantes suspicaces acuden a pasear su escepticismo, su falta de mundo. Otros buscan la consolación de la materia. Extraña necesidad copular con un plástico: los dispositivos…

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