El príncipe destronado. Por Carmen Posadas
El otro día me abordó por la calle una señora de cierta edad para decirme: “Oye, Carmen, a ver cuándo escribes algo sobre el niñocentrismo, vaya plaga”. –¿Niñocentrismo? –repetí, porque nunca hasta ahora había oído el palabro–, y ella continuó: “Sí, ya sabes a qué me refiero, a esa epidemia de…






