De nada sirve. Por Mari Cruz Agüera
A estas alturas ya resulta inútil revestir las palabras con palomas, pintar en mis paredes nombres tiernos o llenar de inocentes fantasías la cama en donde muero cada noche; nada puede calmar tantas carencias de cosas cotidianas: la falta de un café frente a tus ojos, el susurro de…







