La condena. Por Marcelo Galliano
Yo cumpliré por siempre tan extraña condena: seré siempre la lluvia que imagina un brocal y allí desvanecida comprobará con pena que va a manchar sus ojos cayendo en un fangal. E insistirá mil veces tal vez buscando arena o la caricia tersa de un perfecto cristal, mas no…












