El martirio del obeso. Por Maite Diloy
«Bajo el amplio y tranquilizador aroma del cuerpo que aquí se ve no hay más que un macho. Sufro espantosamente por la noche, me despierto cubierto de sudor y, desde el fondo de los colchones despachurrados, me pregunto si no voy a barritar de amor como un elefante en un…





