Humedad relativa. Por Anita Noire
El paraíso, la cama de un hotel. Doce palmos de algodón convertidos en una isla para dos. Fuera llueve, las gotas caen despacio y no hay prisa. Nada la tiene. El relente, que se cuela por la ventana apenas abierta, bate las cortinas convirtiéndolas en banderas de un abordaje piel…







