La sonrisa estrusca. Por Maite Diloy
» El hijo detalla el perfil de su padre. Aguileño todavía, pero ya la nuez se afila, guijarro atragantado, y los ojos se hunden ¿Cuánto tiempo aún podrá contemplar ese rostro invulnerable que siempre le inspiró seguridad? La vida les ha distanciado, llevándoles a mundos diferentes y , sin embargo,…







