Los obreros. Por Salvador Pliego

I Donde se amartillan en láminas las lágrimas del hierro y las ámpulas abren sus calderos al golpe firme del acero, alzan las sirenas sus ojos, sus rezos a los huesos taladrados, y los pulsos de las vigas, en chispas rojas derretidas, recogen las sombras de todos los lamentos para…

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Mi hija. Por Iben Xavier

Mi hija, vale por muchas hijas, por muchos hijos. Vale mucho más que todas las mujeres que me amaron o me amarán. Vale mucho más que yo en mi ostracismo o en la cumbre del mundo, cuando las noches eran interminables en la grande manzana. Mi hija no entiende lo…

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