Señales del cuerpo (Señal 5). De Maram Al Masri
Página dedicada en Canal Literatura a Maram Al Masri
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Me levanto a las 6.30 a.m. Al bajar a desayunar descubro que ya están los técnicos en la puerta de la sala. Han padecido dos ataques míos de ira ayer y antesdeayer. Esperan tranquilos. El tiempo es tan elástico y denso a la vez que se puede agarrar con…
El libro Un joven médico anuncia a su desconcertada esposa que rompe con «ellos». ¿Quiénes son «ellos»? ¿En qué madeja de relaciones perversas se ha ido introduciendo este brillante profesional como para terminar chapoteando en un lodazal de náusea de si mismo? ¿Qué condicionantes le permitieron o le favorecieron un…
La última estación Quiero ser como el amanecer con tu silencio en mis espaldas Quiero ser como tu anochecer Acurrucando mi cuerpo, a tu mañana Quiero amar, sin pedirte permiso. dejando caer la lágrima que alivie mi rostro envejecido, surcando los arrullos perdidos en la sima, buscando un…
Ediciones Evohé amplía su catálogo con una nueva obra de Daniel Tubau que lleva por título Elogio de la infidelidad.
Elogio de la infidelidad se podría haber llamado En contra de la fidelidad, pero Daniel Tubau busca siempre ser positivo. Ademá…
Estoy tan harta. Tan cansada. Agobiada. Cada día lo mismo. Gritos de corre, vístete y los tres niños en el asiento de atrás camino del colegio. Fui feliz, entonces, cuando mi vida era una caja de regalo por abrir. El día de mi boda, rodeada de todos mis amigos…
Nació de la costumbre y se dejó llevar, casi dormida, sobre el instinto de los años jóvenes. Era el jardín donde arrojar futuros y cultivar recuerdos. Dos décadas pasaron y la muerte, asesina de todos los que siguen con vida, inyectó la tragedia por sus venas hasta dejar en coma…
El lado de tu cama se quedo vacío como mi corazón cuando vio que su reflejo se perdía en tu mirada, las lágrimas inundaban tu sonrisa mientras tú no decías nada. Ama quiero que sepas que todavía no lo he superado, que aunque me mires desde el cielo el mío…
Decidí menguar mi caminar al llegar a la parte mas baja ¡Maravillosa desembocadura! llena de agua dulce y salada ya no era necesario correr ni desesperarse porque ya estaba en tu nacimiento, ¡enajenado por la desdicha! y ¡vapuleado por los sinsabores de la vida! ¡Exquisita desembocadura! Déjame bañarme en tu…
-Pasemos de nuevo al romanticismo, -me dijo él cogiéndome la mano y apretándola con sus falanges.- -¿Al romanticismo de Espronceda o al de mi boca? –le respondí traviesa. Y él, revolviéndome el pelo como a una niña, me contestó sonriendo: -Al de tus dedos… Y fue cuando yo le recité…