Leona. Por Lola Gracia
Aún conservaba algo de barro en sus manos y bajo las uñas. Ahora descansaba en su porche. En la mesa, té frío con limón. Muchos cubitos. Tomó uno con sus dedos finos pero viriles y lo paseó por su cuello. Hacía mucho calor. Escuchaba a la hierba contar historias de…





