Toda la alegría. Por Salvador Pliego
Arcos brinqué en plena algarabía. Del alba, su pulpa, su latitud y geografía. Vino de mí, hacia mí corría. Su intensa talle me movía y un baile de fulgores arrancaba tálamos, raíces perfumaba, anchas praderas volvía en estampidas. Desde el relámpago que bebe luz y bebe los encajes de…





