Acostumbrada. Por Juana Cortés Amunarriz
Acostumbrada, por buena educación y por complejos, a ignorar el grito de mi coño, la humedad entre los pechos, acostumbrada a sonreír apretando las piernas, apretando el corazón y el sueño, apretando el deseo que surge sin pudor en las esquinas en el momento impredecible, apretando los labios para no…






