Poema sin palabras. Por Salvador Pliego
¡No me habréis de callar! Desde mis dedos de masa que desemperezan y al rito vuelven en su movimiento de boca tibia, de boca y pulso, de hierro y mueca que se abre a la garganta y salpica con sus letras a los salmos; desde las guturales obras estelares y…






