Canas. Por Marisol Oviaño
El sábado, las amigas volvieron a la carga: tienes que teñirte. Vale que tengo que cortármelo: parece que llevo un gato sobre la cabeza. Pero… teñírmelo, no. Cuando me miro en el espejo, veo a una tía gorda y simpaticota, no a la mujer guapa y exótica que era hace…






