milujo. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Me enloquecen las cosas lujosas; me hacen sentirme terriblemente poderosa. Me compraría, por ejemplo, hasta agotar mi tarjeta, todas las sonrisas de Mandela (que curioso, siempre que lo veo reír, lloro). Soy también adicta a las pulseras de zafiros de plástico que mis hijas me hacen con sus deditos preñados…





