Tus ojos para. Por Yolanda Sáenz de Tejada
siempre he envidiado tus pestañas, quizás porque siempre me he enredado en ellas… Tus ojos para columpiarme, para clavar mi lengua en su iris y elevarme a los más dulces infiernos. Tus ojos para matar, para estrangular mis gritos y que no nos oigan (a la hora de la siesta)…






