El instrumento rojo. Por Cristina García Requena
Cada día a la misma hora, ella estaba allí, leyendo su libro con el vaivén del tren. Siempre se sentaba de espaldas a la dirección en la que íbamos, cosa que me sorprendía, porque yo siempre busco lo contrario para evitar marearme. Pero ella es un ángel y los ángeles…







