Te quiero. Por Luis Bermer
Era un día precioso. El cielo sobre nuestras cabezas era un mar en calma; el campo resplandecía de un verde luminoso. Paseábamos por un sendero de tierra, ella me rodeaba la cintura con su brazo. Susurró: –Te quiero. Yo la achuché un poco más contra mí. Después la miré a…






