La mariposa liberada. Por José Fernández Belmonte
Lo confieso: robé una mariposa de una instalación que había montada en la cafetería de la biblioteca nacional de Bielorrusia, a la que accedí por un ascensor acristalado que permite, previo pago de unos cuantos rublos, contemplar unas espectaculares vistas de la ciudad de Minsk. No sé si por…






