Espíritu precursor. Por José Ramón Turpín Tomás
Desde aquel vetusto y lujoso hotel, el feliz viajero, amnésico de irreparables errores pasados, escribía mientras escuchaba y disfrutaba de la música; la pureza y majestuosidad del mar le avisaban del error que supondría su partida, pero la inquietud por conocer más y mejores lugares le llevó a dejar el bolígrafo, pagar el alojamiento…






