El tú, tú de mis tardes. Por Mari Cruz Agüera
Me invitaste a bailar (y yo descalza). Salimos, ya no sé ni por qué puerta, dando pasos de ciego. “Tú déjate llevar, verás que fácil”. Y sin coreografía, sin ensayos, dibujamos un vals sobre la vida –alegre vals de locos y felices–. No parar de reír pisando piedras, de puntillas…







