Prometido. Por Javier Tortosa Manzanares
Viernes, tres de julio, seis treinta de la mañana. Eric ya está acostado, durmiendo como un niño. Y borracho como una cuba. He tenido que acompañarlo hasta su casa, despertar a Lola y, entre los dos, llevarlo a la habitación, quitarle los zapatos y meterlo en la cama. ¡Me lo…





