La llamaban desván. Por Yolanda Sáenz de Tejada
De pronto alguien te cuenta una historia y tú, que las robas, te la crees y la vives como si hubiera sido tu infancia. La llamaban desván los chicos de la escuela. Tenía unos ojos infinitos con un gran salón negro en el centro. Amueblaba su mirada una…





