EL AROMA DE NARCISO NO ES PARA EL VERANO. Por Anita Noire
Después de la curva apareció la verja, negra, imponente, tal como Carlos se la había descrito. Cambió la marcha y dejó caer la mano sobre la rodilla. No debes preocuparte –le dijo- son amigos, no tienes nada de qué preocuparte. Había pasado un mal día, no le gustaban las sorpresas,…





