Nunca olvidaré tu nombre. Por Rubén Castillo
Abraham, por mandato inflexible de Yahvé, colocó a su hijo Isaac sobre el altar de los sacrificios, dispuesto a la consumación del horror, con un cuchillo en la mano y toda la certidumbre de la fe en su espíritu. Pero cuando la sentencia fue posteriormente revocada no nos dice la…







