La próxima visita. Por Fernando Guerrero
Ayer en la noche observe pasar una pequeña y nefasta cucaracha, la acogí en mis brazos y ate su abdomen con un delgado y frio cordel, su nombre era estúpido y sucio como su pequeña cabeza, pero yo amaba verla sufrir tratando de escabullirse entre la oscuridad. Todas las noches…





