¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar! Por Anita Noire
«¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar!» Con esta exclamación, el conejo blanco de “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, se pasaba el día arriba y abajo. Ciertamente, como el conejo, pero sin los ojos rosados, sin el chaleco y sin un reloj de…








