Vigilante. Por Juana Cortés Amunarriz
A Vigilante le pusimos el nombre antes de darnos cuenta de que no veía bien. Se chocaba con las papeleras y ladraba a las estatuas de los reyes visigodos. A pesar de su deficiencia era amistoso, y mostraba un cariño indefinido por los brumosos humanos que compartíamos la casa. Si…





