Al tocar tu cabellera. Por Salvador Pliego

Así me dijeras que son caireles, o son rizos bermejos, o tu cabellera es lacia y acompasada de una alegría pequeña, o es un noviembre nuevo entre los cantos de diciembre; así nuevamente me dijeras que por tu cabellera existe una avenida donde mis manos ruedan y fabrican bienvenidas doblemente…

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