Cansados y ojerosos. Por Robert Lozinski
Los queremos despiertos, vivaces y curiosos pero lo único que conseguimos es aumentar cada vez más su hastío. Nuestros hijos no se emocionan ya ante nada. Vamos a ver. Los libros de textos, por ejemplo, están llenos de dibujos, historietas tipo culebrones con episodios repartidos a lo largo de varias…








