En donde se besan lo ilógico y la razón. Por José Francisco Mejía
Nadé por su pecho y surqué el océano de la pasión y llegué hasta donde se besan lo ¡ilógico y la razón! ¡Justo allí! en donde el tiempo se detiene, y el mismísimo se jacta de ser ¡sublime y eterno! En donde surgen ¡las altas temperaturas!, en donde ¡tiemblas!,…





