Sobrevivir, siempre. Por hijacecristalero
Resultaba muy difícil explicarles por qué el padre amantísimo se había convertido, de la mañana a la noche, en un hombre que cuando se cruzaba con sus hijos se cambiaba de acera, o se llevaba el teléfono a la oreja y fingía estar hablando para no tener que saludarles,…






