tucampo. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Me enloquece descubrir vida donde sólo hay piel ¿Sabes? En su pecho descubrí un campo de amapolas rojas como besos apretados y abiertas sólo para mí. Él, mientras yo recorría sus pétalos, dormía y se dejaba vivir. ¿Y sabes? En su cuello, justo debajo de la saliva, encontré un lago…





