nocheparasiempre. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Tampoco fue una noche loca (aunque su mano sobre mi falda fuera una locura), ni sus dedos fueron los más expertos (aunque me traspasaran de humedad hasta los huesos). No, no fue una noche de esas de cine erótico (ese es el gran problema). Fue una noche de ternura abierta…






