Mi Daniel también es vuestro Daniel. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Mi hija dobla su voz hacia delante, mordiendo (con sus dulces palabras) la luz que habita en los ojos de Daniel. Ella tiene once años. Él, cuatro; pero se quedó en dos (la vida le dejó un rincón en blanco en su memoria; en su pequeño cerebro recién…






