Los monos… Por Yolanda Sáenz de Tejada
Los monos eran trece. —En esa miseria de los años 50, el número no podía ser más maldito—. Y se amontonaban —con la abuela enferma — en dos dormitorios, un salón-cocina y un orinal en el patio (donde convivían con cerdos y gatos). El padre se iba…








