Los vicios de mi herida. Por Mari Cruz Agüera
Los vicios de mi herida Nada disfraza el plomo de mi sangre, ni la sorda tristeza que ensombrece mi pulso, ni el silencio apostado en mi garganta. Forzoso canto que hoy me desintegra, pues sería más fácil abrir mi carne en lágrimas y dejar que el dolor se desaguase enjuagando…






