Alhucemas. Por Mari Cruz Agüera
Serena llego al tiempo de las flores. He meditado mucho esta alegría. Desde la noche ciega me reclamó otra vez la azul tristeza como súbdita suya. Siempre me eché en sus brazos sintiendo estar a salvo en esta soledad tan conocida. Ella supo mis quejas, y me amó como a…








