Porque te quiero, me condeno… Por Yolanda Sáenz de Tejada
Lo peor del amor no es cuando crujen los huesos. No. lo peor del amor es olvidar. Porque te quiero, me relego. Porque te quiero, me condeno como una flor venenosa que se clava sus propias espinas. Pero duele y, además, huele a pura sangre. Podría…
Cosas que a veces te dije. Por Anita Noire
«Cuando somos felices no nos damos cuenta, eso también es injusto. Deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que en los momentos en que nos haga falta pudiéramos coger un poco, del mismo modo que guardamos cereales en la despensa o recambios de papel higiénico por…
El libro de mi vida. Por Mirtha Rodríguez
Al retomar la lectura del libro de mi vida veo reflejada en su cálida portada, mi felicidad de niña y al recorrer las páginas de mi juventud y su alegría añoro ese bello pasado, donde el desamor aún no existía. Avanzando en la lectura de lo que el libro…
La promesa. Por Marcelo Galliano
Yo te amaré algún día ¡te lo juro!, sin quizá, sin tal vez, sin mientras tanto, será un amor que convertido en llanto todo lo empape, dulce, suave y puro. ¡Paciencia, amor, ya arroparé tu frente en este pecho que será tu manto! Yo te querré, si me preguntas cuánto,…
Tu ausencia en la ventana. Por Fernando Guerrero
Sólo soy una mujer. Por Ángel Silvelo (1º Premio Cristina Tejedor de Relatos de la Diputación de Palencia, 2012)
Acabo de plasmar tu firma en el último documento que te había preparado. Estoy tan acostumbrada a suplantarte, que me sale mejor que a ti. Sé, que cuando te sientes mañana en tu flamante sillón de Juez de Instrucción, no le darás importancia a este olvido involuntario que, por otra…
El árbol de mi infancia. Por Dorotea Fulde Benke
Al árbol de mi infancia que siempre tenía hojas y frutos y capullos al mismo tiempo que crecía alto y me abrazaba con sus anchas ramas bajas entregándome sus raÍces como escondite cuya savia llevaba pegada a mi pelo cuyas hojas caídas me traían el olor del otoño que…
La imposible pero necesaria catarsis. Por Santiago Tracón
Somos individuos con vida propia, pero hasta los rincones más recónditos de nuestro ser llegan los suspiros, los anhelos y miedos de los otros, no sólo de los cercanos, de los familiares y amigos, sino los de la multitud, el respirar colectivo. Es inevitable formar parte del grupo, sea éste…
Un reflejo extravagante. Por Juana Fuentes
No recuerdo cuántos días han transcurrido, mil cuatrocientos sesenta y cinco, tal vez, o quizá debería contarlos uno a uno para no equivocarme. Cuántos para recorrer el camino hacia este quebrado paraje donde la humedad del pantano que emerge de su vientre me devuelve, cuando en él me exhibo, un…





