La Rosa del Desierto Capítulo 3: Todas Mis Obsesiones
Como mi padre y mi abuelo fui un hombre rico. Mis tesoros eran incalculables, mi palacio impenetrable, mi harem exquisito, mi descaro inmensurable. No fui un mal hombre, pero tampoco hice nada de lo que enorgullecerme. Mi arrogancia se alimentó de mis riquezas. Quise todo lo que el mundo tenía…







