Irène Némirovsky, EL ARDOR DE LA SANGRE: Las sombras de la juventud.
Quizá nos encontremos ante el más sincero testamento melancólico del transcurso de tiempo en la obra de Némirovsky, que no es otro que el de su propia vida. Cuando el 6 de diciembre de 1937 recupera el cuaderno negro en el que veinte años atrás había escrito sus primeros versos…





