Más oscuro que la propia oscuridad. Por Fátima Ricón Silva
El sonido de los truenos mecía su inquieto sueño que con el hondo crepitar de las sonoras gotas de vida acunaba una nueva tranquilidad. Aspirar ese aire oscuro, lúgubre y ácido animaba su cuerpo inerte, que estaba tan muerto y árido que se hallaba frotando las manos la muerte….





