Sobresaltos sin redaños. Por Salvador Pliego
Al pie del orbe los temores. ¡Son tantos y tan vastos!… como un silencio terminal que a la médula corroe. Y brotan en los iris como hijos del espanto, en un sobresalto de ojos al vacío. Y el miedo a lo ignorado se vuelve amasijo que la muerte redescubre cuando…





