Los padres ejemplares. Por Luis Rodríguez
Entré al excusado de aquel antro y vi al tipo recostado contra los mugrientos azulejos, casi apoyaba los labios sobre el inodoro, lo que me revolvió el estómago, además del hedor que desprendían sus prendas, cuando lo ayudé a ponerse de pie. Luego de intentar despabilarlo y recomponer su aspecto,…





