PE-Nº1- Tan pequeño… Por Deucalión

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—¡Pero qué sorpresa! ¿Quién se parece muchísimo a mamá cuando era pequeña?

—Yo, papá… Pero ella tiene el pelo amarillo y muy liso, y yo lo tengo muy negro, ¡y rizado, rizado!

—Tú lo tienes como yo, cielo. Pero, ¿y ese gesto?, ¿y esa pose? Esa zalamería cuando hay una cámara delante, está claro que es genética.

Noelia palpa las fotos con sus deditos como si fuera posible sentir el relieve. Cuando sus avispados ojos se centran en la imagen de su mamá, la acaricia despacio mientras asoma la punta de su lengua de entre sus labios, denotando concentración. Noelia no es la única que ve por primera vez fotos de Laura siendo una niña o una jovencita, Samuel las observa ensimismado con tanta atención como su hija, aunque se esfuerza por disimularlo mientras lucha contra la emoción que le invade.

—Papá, quiero ver más fotos de mamá, ¡muchas más fotos!

—Cariño, el abuelo está a punto de llegar y ya hemos terminado el álbum. Seguro que tiene más, pero tiene que dárnoslas él. Si quieres, mientras le esperamos, lo volvemos a ver de nuevo desde el principio.

—¿Y por qué el abuelo antes no existía?

—A ver cómo te lo explico… El abuelo lo pasó muy mal cuando tu abuela murió; se volvió demasiado protector de mamá porque le daba miedo que le pasara algo malo. Mamá y el abuelo siempre estaban discutiendo, y, cuando aparecí yo, los problemas entre ellos se hicieron aún más grandes, tanto que mamá y el abuelo ya no podían hablar, ni tan siquiera verse, sin reñir. Entonces el abuelo desapareció de la vida de mamá.

—Si ahora ha aparecido, ¿es porque ya no están enfadados?

—Pues no lo sé, lo único que sé es que, al enterarse de lo que había pasado, el enfado se hizo pequeño, muy pequeño, tan pequeño que el abuelo pudo recordar lo mucho que quería a mamá.

—¿Y el abuelo me quiere también a mí?

Se escucha el repiqueteo de unas llaves y un portazo controlado.

—Perdonadme; siento haberos tenido que dejar aquí solos, pero tenía que solucionar un asunto urgentemente. ¿Se os ha hecho larga la espera?

—No se preocupe, nos hemos entretenido con el álbum de fotos que nos dejó. A Noelia le ha entusiasmado verlas.

—Señor, ¿podemos venir otro día a ver más?

—Claro, Noelia, siempre que quieras. Pero con la condición de que, a partir de ahora, me llames abuelo.

Noelia mira a su padre y se le escapa una risita traviesa, sus ojos desbordan felicidad.

Subidos en un taxi, se desplazan hacia el Hospital General. Durante el viaje, Noelia habla de manera atropellada sobre cosas que va recordando de las fotos, dirigiéndose con la mirada, alternativamente, a su padre, que se muestra relajado, y a su abuelo, que se avista ausente.

Al llegar al hospital les informan de que Laura sigue progresando en su recuperación, tras salir del coma, y de que ha recuperado el habla por completo.

—Samuel, por favor, entra primero tú con Noelia. En tus manos dejo la decisión de que sepa que estoy aquí o no. Esperaré dando paseos por este pasillo hasta que me digas algo.

Pasados veinte minutos, Noelia se asoma a la entrada de la habitación; parece desorientada y mira de un lado hacia otro del pasillo. Localiza a su abuelo. Se dirige hacia él, despacio y sin decir ni una palabra, mostrándose vergonzosa ante la expectante mirada de su ahora empalidecido abuelo. Cuando se encuentra junto a él, el rostro de Noelia se ilumina.  Con una amplia sonrisa, le coge una mano. Entre resbalones, tira de él con todas sus fuerzas en dirección a la habitación donde se encuentra Laura.

 

 

26 comentarios

  1. ¡Me cagüen la mar!, Deucalion, te ruego me disculpes. He enviado esta misma mañana una pequeña reflexión a tu comentario en mi relato sin enterarme de que eras finalista. Además con absoluto merecimiento. Un relato sencillo, bien escrita la interlocución entre el padre y la hija, con la natural conclusión que se espera en un certamen cuya idea central es la reconciliación: el padre que se reconcilia con su hija recién salida de un coma y cuya separación sería, seguramente, por alguna nimiedad dentro de esa idea aterradora de que a su hija pudiera pasarle lo mismo que a la abuela. ¿Sobreproteccionismo? ¿Desamparo acrecentado por la aparición de su posible yerno a robarle a su hija? ¿Miedo a la soledad? O cualquier otra situación dentro de esa sinfonía de claroscuros que surgen al aproximarse la tercera edad.

    En fin, Deucalion, a disfrutarlo. Y de nuevo te pido disculpas por haber sobrevolado tu puesto entre los finalistas sin enterarme.

    Un abrazo

    • Muchas gracias, Soniquete. Ya he pasado por tu relato… 😉

      Me alegra mucho ese «absoluto merecimiento», no sabes cuánto 🙂

      Quiero aprovechar para señalar un detalle que quizá está un poco escondido en mi relato, pero que ahí está. La madre tiene el pelo amarillo y muy liso, y la niña tiene el pelo muy negro, y rizado, rizado, como su padre. Un ¿simple detalle? puede agravar una situación casi insostenible, se puede convertir en la excusa perfecta…

      Otro abrazo. 😀

  2. Sabía que, antes o después, tu persistencia e ilusión decantarían la balanza.
    ¡¡¡Enhorabuena!!!

    Ahora a por el oro.

    • Javi, Me hace mucha ilusión verte por aquí.:-D
      Bueno, «ahora» está entre antes y después, así que te has equivocado 😛

      El oro, el oro, no sé yo el oro… Difícil está la cosa…

      Muchas gracias por tus palabras. Besicos.

  3. Decaulión Muchas felicidades; apenas tuve tiempo de comentar tu relato antes de la decisión de tu nominación a finalista. me parece muy merecida. Muchísima suerte y un abrazo grande.

  4. Así que no eras más que mitología en nuestro mundo, ¿eh? Pues la nominación es real, amigo mío. No sé, no sé si tus primos no habrán influido… Es broma. Enhorabuena, Deucalión. Suerte en Murcia.

    • Bueno, puede que Deucalión y sus primos lanzaran a mi mente esta historia para que la escribiera 😉

      Muchas gracias por tu enhorabuena y por esa suerte que me deseas, tía Julia. Yo ya he ganado; desde que salió del cole, tengo a mi hija Noelia, cada dos por tres, abrazándome y recordándome que estoy en la final, mostrándome su amplia sonrisa; y está deseando trastear esas plumillas cuando las traiga a casa…

      Un abrazo, tía Julia 😀

  5. Ja, ja, ja… Mira que estaba pensando qué ropa ponerme que fuera impermeable…

    Si al final te acercas a Murcia, busca un flan personificado y seré yo.

    Otro abrazo para ti, Pléyade 😀

  6. Deucalión, no había tenido ocasión de leer tu relato. Es maravilloso. La niña arrastrando los pies es fantástica. Una plasticidad y una emotividad muy bien conseguidas. Creo que te encantaría ser parte de ese «frente romántico» que sueño con formar algún día. Enhorabuena y te deseo toda la suerte en el concurso y en la vida.

    • Muchísimas gracias, Pléyade, por tus palabras. Eres muy amable.
      Respecto a ese «frente romántico», si puedo ayudar a que tu sueño se haga realidad, cuenta conmigo, aunque no sé si en mi escritura encontrarás lo que esperas…

      Voy a devolverte la visita… ¡Hasta ahora! 😉

  7. Las piedras… Todavía recuerdo la cara de asombro de Pirra cuando, conforme lanzábamos las piedras por nuestra espalda y tocaban el suelo, iban creciendo varones y hembras, evitando la extinción de la humanidad.

    Por desgracia, tía Julia, no soy más que mitología en vuestro mundo. Y las piedras de vuestro mundo piedras seguirán siendo bajo mi apenada mirada.

    Aquí, donde yo estoy, la única manera de sobrevivir al olvido es a través de la lectura y de vuestra creación de cuentos, así que ¡ánimo y crear, crear! 😉

  8. Muy bien utilizado el recurso de los diálogos para mostrar la situación. Con él haces a los personajes cercanos y creíbles y no necesitas emplear en descripciones las palabras necesarias para completar la historia. Buen trabajo, Deucalión. Un saludo.

    • Muchas gracias por pasar a leerme y por tu comentario, Tía Julia; en nada tengo a mis dos hijos preguntándome si eres mi tía Julia, que tenerla la tengo… 😉
      Un abrazo. 🙂

      • Lo mismo te digo, Deucalión. Un placer tu visita.

        No quiero suplantar a tu auténtica tía Julia, aunque seguro que mis hijas estarían encantadas de tener un primo emparentado con los dioses. Si también sabes sacar trabajo de las piedras, échales un cable, porfa, que con cuentos no arreglamos el panorama.

  9. Deucalión:
    Me ha gustado tu historia. Nos cuenta que la vida, además de corta, nos guarda giros inesperados. Debemos estar en paz con la humanidad y más aún con nuestros seres amados.
    Has logrado plasmar un gran mensaje.

    • Me ha alegrado mucho saber lo que has encontrado entre las líneas de mi relato. Muchas gracias, Frater, por tu visita y tus palabras.

      Un abrazo.

  10. En tan pocas palabras, has contado la historia de una familia. Una historia cercana y una niña enfocada con la luz precisa para adivinar sus ojos ilusionados mirando al abuelo. Y de eso se trata ¿No? de que el lector viva de tu mano una historia. Gracias por ello; espero y deseo que tengas suerte.

    • Ángela, muchas gracias por pasarte por aquí.:-D
      Esta historia de reconciliación fue un gran regalo que alguna amable musa decidió enviarme, dibujándola en mi mente. Mágicamente sentía las emociones mientras mis dedos la transcribían, o, al menos, lo intentaban.
      Aquí, en la intimidad, te voy a confesar una cosa… Cuando escribí el punto y final estaba llorando, ¡qué absurdo me sentía!
      Con que sintáis una pequeña parte de esa emoción, ya he logrado todo.
      Un abrazo fuerte, Ángela.

  11. Tierna historia que se dibuja en torno a la inocencia de la niña de una manera muy visual. Muy bonito. Enhorabuena.

  12. Una buena historia de reconciliación. Y hay que ver en qué circunstancias nos pone la vida. Muy expresiva la escena de la niña arrastrando al abuelo hacia la habitación de su madre.

  13. Una historia intimista y conmovedora relatada con delicadeza y acierto; uno siente la cercanía de los personajes de tal manera que se ve a sí mismo dentro de la historia, cercano, participando de sus emociones, con ganas de sumarse al inminente abrazo familiar. Enhorabuena.

    • Muchas gracias, Enrique; ya he conseguido todo lo que pretendía con este relato que surgió en mi mente tras leer las bases y no pude resistirme…

      Un abrazo.

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