La última canción fueron tus besos. Por Salvador Pliego
Mi vuelo triste… Y yo cantaba. Lo que la noche alumbró. Lo que el águila perdía. A ti, mujer, a ti, en la más profunda acequia de mi alma. ¡Oh trino de pescadores encallados! ¡Oh besos escondidos en la tierra! ¡Oh clandestinidad del pájaro sin vuelo! Nada se levantó…






