El paraguas y la señora. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Llueve. No mucho, pero no tengo paraguas, llueve bastante… Mi pelo (a veces infranqueable), comienza a inundarse y veo a una señora con un precioso paraguas rojo delante de mí. Calculo lo que me queda por terminar la calle y, decido alcanzarla. Perdone señora, ¿le importa que viva durante el…






